Las relaciones entre China y los países de América Latina son, en primera instancia, comerciales y económicas, y la presencia de Beijing y sus inversiones se ha estado acelerando desde principios de la década de 2000. Pero también ha habido acercamientos políticos.
China es el principal destino de las exportaciones de Brasil, Chile, Perú, y también el principal origen de las importaciones de estos tres países, según datos de 2020 del Observatorio de Complejidad Económica.
Es también el segundo destino de las exportaciones y el segundo origen de las importaciones de Argentina (después de Brasil) y Colombia (luego de Estados Unidos), el segundo origen de las importaciones de México (por detrás de EE.UU.), y un socio comercial de importancia también para Bolivia, Ecuador y Costa Rica, entre otros.
De acuerdo con el Council on Foreign Relations, un think tank con sede en Nueva York, China es, por volumen total de intercambio, el segundo socio comercial de América Latina y el Caribe después de Estados Unidos, pero el primero en magnitud en Sudamérica, donde el peso de Brasil es mayor.
La región vende a China principalmente de alimentos, combustibles y materias primas, al tiempo que se abastece de productos manufacturados, maquinaria y tecnología provenientes del gigante asiático.
Lucero Caballero