CIUDAD DEL CABO.- Un ciudadano extranjero fue linchado hasta la muerte por un tumulto de cerca de 50 personas durante una manifestación antiinmigración en la ciudad costera de Durban, según confirmó la policía de Sudáfrica, en un hecho que evidencia la escalada de violencia xenófoba que golpea a la economía más desarrollada del continente africano.
De acuerdo con el reporte oficial de las autoridades policiales, la víctima, un varón no identificado de entre 30 y 40 años de edad, se encontraba a un costado de la vía pública cuando fue interceptado y agredido salvajemente por los manifestantes que marchaban por el centro de la urbe. Tras el ataque consumado en la tercera ciudad más poblada del país, los agentes acordonaron la zona para iniciar las diligencias periciales y lograr la identificación de los responsables de este crimen de odio, mientras delegaciones diplomáticas de naciones vecinas expresaron su profunda preocupación por la integridad de sus connacionales.
La ola de violencia xenófoba responde al crecimiento de movimientos extremistas locales como el denominando March and March Movement, cuyas convocatorias contra la población indocumentada han derivado en saqueos de locales comerciales, incendios provocados de vehículos e invasiones en zonas residenciales de Johannesburgo y Soweto. Ante el ambiente de hostilidad, gobiernos de países como Nigeria, Mozambique y Malawi han denunciado el asesinato de sus ciudadanos, lo que ha provocado un éxodo masivo sin precedentes en el cual decenas de miles de migrantes africanos han abandonado el territorio sudafricano exigiendo esquemas de repatriación de emergencia ante las continuas amenazas de muerte.
Frente al deterioro del orden público, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, condenó enfáticamente las agresiones cometidas por los grupos de choque, aunque reconoció deficiencias históricas en los controles fronterizos del Estado para fiscalizar el flujo migratorio. Con una población extranjera estimada oficialmente en 2,4 millones de personas dentro de una nación de 62 millones de habitantes, el desempleo estructural y la saturación de los servicios públicos continúan instrumentalizándose como detonantes de un conflicto social que amenaza la estabilidad de la región.
Fuente: CNN