GINEBRA.- Un panel de investigación independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) concluyó que Rusia está cometiendo crímenes de guerra y de lesa humanidad en Ucrania al atacar de manera intencionada y sistemática la infraestructura energética civil para someter a la población a temperaturas extremas durante la época invernal.
El informe elaborado por la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania, remitido formalmente ante la Asamblea General de la ONU, determinó que la destrucción de la red eléctrica y los sistemas de calefacción respondió a una política de Estado orientada a infundir terror. Según la documentación técnica recopilada por el organismo internacional, las incursiones masivas con misiles balísticos y drones redujeron hasta en un 70 % la capacidad de generación térmica en las regiones más vulnerables durante el invierno de 2026, período en el cual las temperaturas descendieron hasta los -30 °C, provocando muertes por hipotermia y traumatismos por congelación en centros hospitalarios de ciudades como Dnipro y la capital, Kiev.
El reporte del estamento de Naciones Unidas atribuyó la responsabilidad de la planificación y ejecución de estas operaciones al presidente ruso Vladimir Putin, al exministro de Defensa Serguéi Shoigú, a su sucesor Andréi Belousov y al jefe del Estado Mayor Valerí Gerasimov. La difusión del documento fue respaldada por el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, quien denunció que el Kremlin instrumentaliza el frío y la oscuridad como armamento bélico, mientras el presidente Volodímir Zelenski reiteró sus pedidos de apoyo a la comunidad internacional para reforzar los sistemas de defensa antiaérea ante el reinicio de las agresiones.
Asimismo, la investigación puso al descubierto una red transnacional de reclutamiento forzoso atribuida a las autoridades rusas, concluyendo que incurrieron en delitos de trata de personas y violaciones a los derechos humanos. La comisión halló evidencias sólidas sobre la captación bajo engaño o coacción de ciudadanos procedentes de 29 países de África, Asia y América Latina, a quienes se les prometió empleo civil para luego confiscarles sus pasaportes y enviarlos a la línea de combate. En contraste, el informe precisó que los extranjeros incorporados a las fuerzas armadas ucranianas ingresaron de forma voluntaria y bajo contratos legalmente transparentes.
Fuente: CNN