Europa.- Cientos de miles de personas participaron el sábado 31 de octubre en protestas realizadas en Francia y Alemania para exigir medidas frente al aumento del costo de vida, las dificultades educativas y las decisiones de sus gobiernos. Aunque gran parte de las movilizaciones transcurrió de manera pacífica, al finalizar algunas marchas se registraron enfrentamientos con la Policía, saqueos y detenciones, principalmente en Fráncfort y distintas ciudades francesas.
En Francia, alrededor de 320 mil personas participaron en la tercera jornada consecutiva de manifestaciones, según el Ministerio del Interior. Los organizadores calcularon cerca de medio millón de asistentes. Las movilizaciones reunieron a estudiantes, sindicatos y participantes vinculados al movimiento de los chalecos amarillos, quienes expresaron su rechazo al precio del combustible, la inflación y el deterioro de los servicios públicos.
La asistencia fue menor que en las jornadas anteriores. Las autoridades contabilizaron 410 mil manifestantes una semana antes y 550 mil el 17 de octubre, fecha en la que se produjeron disturbios y saqueos en diferentes ciudades. En París, la movilización del sábado reunió a unas 70 mil personas, de acuerdo con cifras oficiales.
Al término de las marchas, la Policía antidisturbios intervino en París y otras localidades. En Lyon y Toulouse utilizó gases lacrimógenos, mientras que en Marsella se registraron incidentes durante protestas no autorizadas. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, afirmó que grupos radicales intentaron provocar destrozos y saqueos, pero fueron contenidos por las fuerzas de seguridad.
Las movilizaciones comenzaron a finales de septiembre, impulsadas inicialmente por estudiantes que denunciaban el hacinamiento en las aulas, el deterioro de los centros educativos y las dificultades para acceder a la universidad. Posteriormente, incorporaron demandas relacionadas con el encarecimiento de la vida y los servicios públicos. La crisis también repercutió en el comercio: la Cámara de Comercio estimó pérdidas superiores a los mil millones de euros.
En Alemania, decenas de miles de personas participaron en concentraciones convocadas por el colectivo juvenil Gen Z regelt!, que exigió mejoras educativas y medidas frente al costo de vida. Los incidentes más graves ocurrieron en Fráncfort, donde grupos encapuchados rompieron escaparates, saquearon establecimientos y atacaron a los servicios de emergencia. También se reportó el lanzamiento de cócteles molotov y el robo de al menos dos armas de una armería, que posteriormente fueron recuperadas.
Más de 30 personas fueron detenidas temporalmente por estos hechos, según medios locales. La Policía utilizó un cañón de agua para dispersar a los grupos violentos. En Colonia también recurrió a este recurso, mientras que en Berlín y Hamburgo se reportaron lanzamientos de objetos y barricadas incendiadas.
El ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, advirtió que los responsables serían identificados y sancionados. En ambos países, las autoridades afrontan el desafío de contener nuevos episodios de violencia mientras continúan las demandas sociales.
Fuente: France 24