GINEBRA.- Una comisión independiente de expertos en derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirmó que las fuerzas militares de Israel continúan cometiendo actos genocidas contra civiles palestinos en la Franja de Gaza a pesar del acuerdo de alto el fuego, al tiempo que las acusó de perpetrar crímenes de lesa humanidad en Cisjordania.
El reporte elaborado por la Comisión Independiente de Investigación de la ONU, presentado formalmente ante la Asamblea General, abarca las operaciones militares registradas desde la entrada en vigor del cese al fuego el 10 de octubre de 2025 hasta finales de septiembre de 2026. De acuerdo con el documento jurídico elaborado bajo la presidencia del abogado indio Srinivasan Muralidhar, las incursiones aéreas, los ataques de artillería y los disparos de francotiradores provocaron la muerte de 1 431 palestinos en el enclave palestino durante dicho período, contabilizando entre las víctimas mortales a más de 300 niños.
El panel de especialistas, integrado también por el jurista australiano Chris Sidoti y la magistrada zambiana Florence Mumba, determinó que las acciones de las fuerzas de seguridad israelíes constituyen un ataque sistemático e intencional contra la población civil. Asimismo, el informe sostiene que se han verificado violaciones graves a los derechos fundamentales, incluyendo el uso recurrente de tortura, actos de violencia sexual contra prisioneros y la persecución deliberada de menores de edad, como parte de un patrón orientado a forzar el desplazamiento de la población e imponer condiciones de vida inhabitables en el territorio.
En Cisjordania, la investigación concluyó que la combinación de incursiones militares y ataques por parte de colonos causó la muerte de 1 080 palestinos, responsabilizando a los efectivos de seguridad del 95% de los decesos reportados. Las incursiones registradas desde inicios de 2025 forzaron la evacuación de más de 34 mil ciudadanos de sus hogares hasta agosto de 2026, representando el mayor éxodo en dicha región desde 1967. Por su parte, la Misión Permanente de Israel ante las Naciones Unidas en Ginebra, liderada por el embajador Daniel Meron, desestimó enfáticamente el pronunciamiento, calificándolo como un intento de desinformación que busca deslegitimar el derecho a la defensa de su nación.
Fuente: The New York Times