JERUSALÉN.- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, presionó durante semanas para autorizar una acción militar contra Irán en la antesala de las elecciones generales de su país, iniciativa que fue rechazada por la cúpula de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) al considerar que carecía de justificación operativa urgente.
Las intenciones del jefe de Gobierno se enfrentaron a la firme oposición del jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general Eyal Zamir, así como del comandante de la Fuerza Aérea, general de división Omer Tischler. Ambos mandos militares sostuvieron que emprender una ofensiva o acción encubierta antes de la jornada electoral representaba un error de cálculo táctico que podría desencadenar una respuesta armada inmediata por parte del régimen de Teherán, además de politizar las decisiones de defensa estratégica. Ante la polémica, las Fuerzas de Defensa de Israel emitieron un comunicado ratificando que todas las determinaciones operativas del estamento militar se fundamentan de manera estricta en criterios de seguridad nacional e institucionalidad.
Las revelaciones sobre las fricciones internas entre el Poder Ejecutivo y el mando del ejército desataron un severo escándalo político en la nación. El exministro de Defensa y actual figura opositora, Avigdor Liberman, solicitó formalmente a la Fiscalía General la apertura de una investigación penal contra el primer ministro por el presunto delito de traición a la patria, acusándolo de pretender arrastrar al país a una confrontación armada con el propósito de alterar el desarrollo del proceso electoral. Por su parte, los principales contendientes en las urnas, encabezados por el exjefe militar Gadi Eisenkot y el líder centrista Yair Lapid, denunciaron que las posturas del primer ministro ponen en riesgo la estabilidad macroeconómica y el respaldo diplomático global.
A sus 77 años de edad, Benjamin Netanyahu busca la reelección en un contexto marcado por acusaciones judiciales por presunta corrupción que pesan en su contra y la intensificación de sus discursos de campaña. En los días previos al sufragio, el mandatario intensificó sus advertencias públicas sobre una supuesta amenaza nuclear inminente, sugiriendo incluso que el país podría enfrentar sanciones financieras internacionales que obligarían al sistema económico a operar con activos digitales. Esta coyuntura ha sido calificada por los analistas geopolíticos como uno de los momentos de mayor polarización política e incertidumbre institucional en la historia reciente del país.
Fuente: The New York Times