ACCESO A LA JUSTICIA
La brecha lingüística que afecta a procesados en tribunales
Especialistas y traductores advierten que la falta de equivalencias culturales y técnicas posterga audiencias y vulnera derechos fundamentales.


UCAYALI.- Para un peruano que habla una lengua originaria, acudir a una comisaría, un hospital o un tribunal de justicia implica enfrentar una barrera profunda antes de iniciar cualquier trámite: lograr que un funcionario público comprenda su idioma. Aunque la Ley N.° 29735 garantiza el derecho fundamental a expresarse en la lengua materna ante cualquier institución, la brecha entre la norma legal y la atención real sigue afectando la dignidad de miles de ciudadanos en el país.
Actualmente, el Registro Nacional de Intérpretes (ReNITLI), administrado por el Ministerio de Cultura, reúne a cerca de 850 profesionales acreditados para 39 de las 48 lenguas indígenas del Perú. Esta cifra revela una realidad crítica: nueve idiomas originarios carecen de traducción oficial en el Estado. Ante esta escasez, las familias y comunidades deben recurrir a dirigentes o parientes bilingües para traducir de manera informal en situaciones donde lo que está en juego es una condena judicial, una denuncia o un diagnóstico de salud.
El desafío de traducir una cultura en la justicia y la salud
La falta de personal certificado impacta de forma severa en los procesos judiciales. Lourdes Paredes, intérprete de la comunidad de Betel advierte que la ausencia de traductores provoca constantes postergaciones de audiencias y vulnera el derecho a la defensa, pues los procesados no logran explicar su testimonio en castellano bajo situaciones de alta presión. Además, la labor exige un esfuerzo técnico y cultural complejo para adaptar conceptos jurídicos y médicos que no existen de forma tradicional en los vocabularios originarios.
Frente a este escenario, especialistas como Juan Rubén Ruiz, de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), señalan la urgencia de ampliar la formación pública de intérpretes y desarrollar nuevos recursos lingüísticos. En paralelo, iniciativas lideradas por docentes nativos como Juan López Bautista promueven la creación de libros en lenguas como el yanesha para proteger la memoria ancestral y garantizar que las nuevas generaciones accedan a la educación y a los servicios públicos sin perder su identidad.
FUENTE: LA RÉPUBLICA

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