Villa María del Triunfo.- La disputa por los resultados de las elecciones municipales en Villa María del Triunfo continúa generando incertidumbre. El Partido Democrático Somos Perú, vinculado al entorno político de Guido Íñigo Peralta, busca invalidar la votación de nueve mesas de sufragio, mientras los simpatizantes de Joel Ludeña, candidato de Renovación Popular, esperan su proclamación como alcalde electo.
El caso tomó un nuevo giro luego de que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) emitiera la Resolución N.º 4340-2026-JNE, mediante la cual declaró fundada la apelación presentada por Somos Perú y dispuso que el Jurado Electoral Especial de Lima Sur 2 vuelva a pronunciarse sobre el pedido de nulidad.
Anteriormente, el JEE había declarado improcedente la solicitud. Sin embargo, el organismo electoral superior consideró que correspondía evaluar nuevamente el caso, luego de reconocer que el pago de las tasas electorales se había realizado oportunamente.
Entre los argumentos presentados por Somos Perú figuran presuntas irregularidades relacionadas con los horarios de cierre del escrutinio, actas sin identificación de miembros de mesa y discrepancias en la sumatoria de votos.
Es importante precisar que el JNE no declaró probado ningún fraude electoral ni dispuso la anulación de los votos de las nueve mesas cuestionadas. Su resolución se limitó a ordenar un nuevo pronunciamiento del organismo electoral de primera instancia.
Mientras tanto, la expectativa crece entre los vecinos de Villa María del Triunfo. De acuerdo con los resultados difundidos por la ONPE, Joel Ludeña mantiene una ventaja superior a los 280 votos, por lo que sus simpatizantes esperan que se respete la voluntad expresada en las urnas.
La controversia también ha reavivado los cuestionamientos al entorno político de Guido Íñigo Peralta, debido a denuncias e investigaciones fiscales que deberán esclarecerse en las instancias correspondientes.
Por su parte, los simpatizantes de Ludeña destacan su perfil familiar, su fe cristiana y su presunto compromiso con la gestión de beneficios para el distrito, incluso antes de asumir formalmente la alcaldía.
La pregunta que queda en el ambiente es inevitable: ¿se busca garantizar la transparencia electoral o se está prolongando una disputa que los resultados de las urnas ya parecen haber definido?
La decisión final deberá sustentarse en elementos objetivos y pruebas concretas, garantizando el debido proceso, pero también el respeto irrestricto a la voluntad popular.