Lima.- Una mujer evitó ser agredida por un hombre aparentemente ebrio en la playa La Pampilla, en el distrito de Miraflores, luego de realizar una llamada en clave a la central de Serenazgo para solicitar ayuda. El personal municipal identificó el sentido de su mensaje, coordinó su ubicación mediante las cámaras de seguridad e intervino al presunto agresor con apoyo de la Policía Nacional.
El hecho ocurrió durante la noche del 6 de noviembre. Según la información difundida por RPP, la víctima llamó a la central municipal y simuló que quería pedir una hamburguesa en la playa. Aunque la solicitud parecía corresponder a un pedido de comida, las preguntas realizadas por el personal permitieron advertir que la mujer se encontraba en una situación de riesgo.
La comunicación fue atendida por trabajadores de la central Alerta Miraflores, quienes buscaron establecer dónde se encontraba la persona que solicitaba ayuda. Para facilitar su identificación, le pidieron que levantara una mano entre las personas que estaban en la playa, de modo que pudiera ser reconocida a través de las cámaras de vigilancia.
Juan Luna, jefe de la central Alerta Miraflores, explicó que las imágenes de una de las cámaras instaladas en La Pampilla permitieron localizar a la mujer y reconocer sus características.
Una vez identificada, la víctima se puso de pie y se acercó a un agente de Serenazgo que se encontraba en el lugar. De acuerdo con el funcionario, la mujer se dirigió detrás del trabajador municipal para mantenerse a salvo mientras se realizaba la intervención.
«Ella se pone de pie, inmediatamente ve al sereno y se va detrás de él tratando de ponerse a buen resguardo», señaló Luna al explicar cómo se desarrolló la atención.
Posteriormente, el personal municipal intervino al hombre señalado como presunto agresor con el apoyo de efectivos de la Policía Nacional. El sujeto fue trasladado a la comisaría de Miraflores para las diligencias correspondientes.
El jefe de la central Alerta Miraflores indicó que esta fue la primera vez que recibieron una llamada en clave de estas características. No obstante, sostuvo que el caso permitirá revisar y perfeccionar los procedimientos de atención ante comunicaciones en las que una persona no puede expresar directamente que necesita auxilio.
La experiencia también evidenció la importancia de la coordinación entre el personal que recibe las llamadas, los operadores de las cámaras de vigilancia y los agentes desplegados en espacios públicos.
Según lo explicado por Luna, la identificación de la víctima y la intervención del presunto agresor fueron posibles gracias a la comunicación entre la central municipal y los trabajadores que se encontraban en la playa.
El funcionario señaló que el objetivo será fortalecer los protocolos para responder a este tipo de situaciones y garantizar el resguardo de las personas que soliciten ayuda mediante mensajes encubiertos.
Fuente: RPP