Lima.- A sus 18 años, Valentina Sofía Agapito Suárez enfrentaba una enfermedad renal terminal que la obligaba a recibir sesiones de hemodiálisis para mantenerse con vida. Esta condición había transformado su rutina y detenido varios de sus proyectos personales. Ante esta situación, su madre, María Angélica Suárez Ramos, decidió donarle uno de sus riñones para darle una nueva oportunidad. El trasplante se realizó exitosamente en el Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen de EsSalud, donde un equipo multidisciplinario estuvo a cargo de la intervención.
La operación tuvo una duración aproximada de seis a siete horas. Antes de ingresar al quirófano, ambas fueron sometidas a evaluaciones médicas para comprobar que reunían las condiciones necesarias para realizar el procedimiento y proteger la salud tanto de la donante como de la receptora. Según informó EsSalud, la evolución de madre e hija es favorable. Actualmente, Valentina se prepara para recibir el alta médica y comenzar una nueva etapa de recuperación, luego de depender del tratamiento de diálisis debido a su enfermedad.
El procedimiento también refleja el trabajo especializado que desarrolla el establecimiento en materia de trasplantes renales. El doctor Wilmer Basilio Calderón, jefe del Departamento de Trasplante de Órganos del hospital, destacó que todavía existe una considerable diferencia entre la cantidad de pacientes que necesitan un órgano y los disponibles para donación. “Estamos tratando de seguir beneficiando a muchos pacientes. Nos quedamos muy cortos porque la brecha entre la oferta y la demanda es muy grande. Tenemos muchos pacientes todavía a la espera de un órgano”, señaló el especialista.
De acuerdo con Calderón, el Hospital Almenara alcanzó su trasplante renal número 32 en lo que va del año. Además, explicó que la donación entre personas vivas constituye una alternativa para determinados pacientes, siempre que se cumplan los requisitos médicos establecidos. La intervención de Valentina fue posible gracias a la decisión de su madre y a las evaluaciones realizadas por los profesionales de salud, quienes determinaron que el procedimiento podía llevarse a cabo bajo las condiciones necesarias.
Tras superar esta etapa de su enfermedad, la joven tiene nuevos objetivos personales y profesionales. Entre sus principales aspiraciones está culminar la carrera de Administración de Empresas y Marketing, conseguir un empleo, viajar y adquirir una vivienda para compartirla con sus padres. “Mi mayor sueño es culminar mi carrera. Más adelante, cuando pueda trabajar, quiero viajar y comprar un departamento donde pueda vivir junto a mis padres, a quienes amo muchísimo y con quienes deseo compartir todos mis logros”, expresó emocionada.
Asimismo, Valentina agradeció a los especialistas que participaron en la operación y manifestó su compromiso de seguir las indicaciones médicas para cuidar el órgano recibido. “Quiero agradecer de corazón a los médicos por todo lo que han hecho por mí, porque gracias a ellos hoy me encuentro bien. Les prometo que pondré todo de mi parte para cuidarme y seguir cada una de las indicaciones médicas”, manifestó. La experiencia de madre e hija destaca el valor de la donación de órganos y representa para Valentina la posibilidad de recuperar su salud y retomar los proyectos que había dejado pendientes.
Fuente: Perú21