LIMA.- La amenaza de lluvias fuertes y huaicos por el fenómeno El Niño vuelve a encender las alarmas en la capital. El principal peligro es que Lima depende casi en su totalidad de La Atarjea, la planta que produce más de la mitad del agua que tomamos todos los días. Si las lluvias traen demasiado barro y basura por el río Rímac, la planta tiene que parar para no malograr sus máquinas, tal como pasó en el año 2017.
Desde Sedapal explicaron que ya compraron nuevos equipos para responder mejor al barro y que sus tanques principales de reserva están llenos casi al 80 %. Sin embargo, los expertos aclaran que, si cae un huaico muy pesado, ninguna máquina puede garantizar que no haya cortes de agua en la ciudad.
Por su parte, la Sunass informó que hay 433 puntos con caños de emergencia repartidos en Lima para repartir agua si ocurre un desastre. El problema es que estos puntos no llegan a todos lados: en zonas como Chosica, Manchay y el Centro de Lima no hay de estos caños y la gente dependerá solo de camiones cisterna. Mientras tanto, en las partes altas de Villa María del Triunfo, muchas familias siguen sin agua en casa y tienen que pagar S/ 25 por cada tanque.
FUENTE: AMÉRICA NOTICIAS