Sin embargo, a las 14:04 hora local (19:04 GMT), cuando la luna comenzó a cubrir el sol, aún había una gran multitud reunida tanto en el lado estadounidense como en el canadiense de las cataratas, a pesar de la espesa capa de nubes que obstaculizaba la vista del eclipse.
Entre los presentes se encontraban Marco Vera y Silvia Laguna, mexicanos que viajaron desde la ciudad de Hamilton, Canadá, para presenciar el evento astronómico.
Laguna recordó con emoción su experiencia de presenciar un eclipse solar total en México en 1991, describiéndolo como "inolvidable" y expresando la maravilla de presenciar la transformación del día en noche.
Por su parte, Vera, aficionado a la astronomía, llevó su telescopio con la esperanza de observar Mercurio, un objetivo que ha perseguido desde su infancia y que espera lograr si el clima mejora y se despeja.
A pesar de las dificultades climáticas, la pasión y el entusiasmo por presenciar el fenómeno astronómico persistieron entre los presentes, quienes esperaban capturar un vislumbre del eclipse solar total a pesar de los obstáculos naturales que enfrentaban.
Fuente: Andina